domingo, 16 de agosto de 2009

Todo pasa










Después de hacer varias notas me tomé un descanso.
Decidí ir al hospital de niños para festejar su día.
Gillermina, una nena de seis años, me miraba esperando el osito que escondía entre mis brazos.
Hacía poco que la soledad y yo comenzabámos a llevarnos de la mano.Un tiempo antes había salido del hospital después de estar tres días con gastroenteritis.
Creo que todos tenemos un momento en que el cielo se te pone negro, en el que sin darte cuenta se te cruza un gato negro, pasas caminado debajo de una escalera,y para rematarla le mandas por error un mensajito al gerente del diario invitándolo a tomar unas cervezas con tus amigos.
"Todo pasa"-escuche en la radio
Sin embargo mi semana había sido muy dura.
Pero a pesar de todo ahí estaba parado en el medio del hospital,emocionado con la risa de Benjamín, el coloradito con camisa a cuadros verdes y zapatos ortopédicos.
Hablé con la enfermera y me comentó que Guillermina se recuperaría. Sus hermanitos corrían en circulo cerca de la madre.
-La Guille quiere ser dotora- me decía el mayor de los enanos mientras me desataba los cordones
-A sí-,le conteste ¿y para que?
-Para curarse y curarnos a nosotros- Ella va a volver al cole.
Su corazoncito estaba débil, pero ella estaba luchando,ella estaba aferrada a un sueño y sabía que tenía que ponerse bien para ayudar a su familia.
La Guille quería ser doctora. Quería curar.
Y yo con mi grabador en el bolso no tenía palabras, ella sin ser doctora me estaba curando.
Me estaba demostrando que muchas veces para ayudarte, tenés que hacerlo con otros primero.
Tres días después Guillermina estaba saliendo del hospital junto a sus hermanitos.
Ella estaba contenta.
Su primer paciente ya estaba dado de alta.